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Juventud de Camerún en la pandemia: olvidado en las líneas del frente

En Camerún, los jóvenes son considerados el futuro, pero son marginados y explotados. La crisis del COVID-19 exacerbó esta situación, revelando la corrupción gubernamental. A pesar de su papel crucial durante la pandemia, no recibieron apoyo ni protección. Este contexto resalta la necesidad de rendición de cuentas y apoyo institucional.

 

En Camerún, la juventud es un tema recurrente en los discursos presidenciales: se les elogia como el futuro, se les invoca como patrimonio nacional. Pero detrás de estas declaraciones grandilocuentes se esconde una contradicción hiriente: los jóvenes cameruneses son uno de los sectores más marginados, subempleados y abandonados de la sociedad.

El último video de ADISI Camerún, presentado en nuestra serie Bienvenidos a Kleptolandia, capta esta disonancia con una claridad contundente. Revela cómo los jóvenes cameruneses —llenos de potencial— son rutinariamente relegados, absorbidos por la economía informal o utilizados como piezas simbólicas en el ajedrez político.

De la esperanza a la explotación: Juventud en un Estado cleptocrático

Las estadísticas oficiales sobre desempleo en Camerún suelen estar distorsionadas para pintar un panorama más optimista. Pero la realidad sobre el terreno dice otra cosa:

  • La gran mayoría de los jóvenes sobrevive con empleos informales precarios.
  • Las trayectorias profesionales significativas están bloqueadas por el nepotismo, la falta de oportunidades y el abandono institucional.
  • La participación política se reduce a un espectáculo, sin contenido real.

Y luego llegó el COVID-19: una crisis que amplificó todas las injusticias.

El Elefante Blanco del COVID-19

En 2020, el gobierno camerunés movilizó más de 180 mil millones de francos CFA (unos 330 millones de dólares) para responder a la pandemia. La promesa era la protección nacional. La realidad fue el saqueo de la élite.

Como detalla nuestro informe de investigación Camerún: El Elefante Blanco del COVID-19, el fondo de emergencia se convirtió en un festín para los allegados al poder. Entre los hallazgos:

  • Los hospitales nunca recibieron el equipo prometido.
  • Contratos públicos críticos se adjudicaron sin transparencia ni seguimiento.
  • Un proyecto de pruebas móviles valorado en 4 mil millones de francos CFA desapareció sin dejar rastro.

Mientras tanto, los jóvenes —en el centro de la economía informal y a menudo como primeros en responder durante la pandemia— quedaron sin apoyo, sin protección y sin respuestas.s.

Juventud Abandonada

Los jóvenes de Camerún estuvieron en la primera línea de la pandemia, pero también en la primera línea de las consecuencias de la corrupción:

  • Las medidas sanitarias cerraron sus lugares de trabajo informales, pero no hubo redes de seguridad que los protegieran.
  • Quienes se atrevieron a hacer preguntas fueron recibidos con silencio o represión.
  • Y, sin embargo, el discurso oficial seguía desfilándolos como “el futuro”.

Esta es la esencia de la contradicción cleptocrática: quienes más sufren son, a menudo, quienes son cooptados para sostener el sistema.

Por Qué Importa

La corrupción no se trata solo de pérdidas financieras. Se trata de futuros negados. Sueños aplazados. Dignidad borrada.

Lo que ocurrió en Camerún durante la pandemia es una advertencia. Nos recuerda que, en las cleptocracias, incluso las pandemias se politizan —y la juventud paga el precio.

Pero historias como esta —contadas por voces valientes como ADISI Camerún— son un llamado a la acción. Un llamado a la rendición de cuentas. Un llamado a no olvidar.

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